El tratamiento del trastorno de pánico está diseñado para cubrir sus necesidades particulares. Los siguientes enfoques de tratamiento han probado ser efectivos para el trastorno de pánico y otros trastornos de ansiedad. Durante asesoría o tratamiento con un profesional en salud mental, a usted le enseñarán estos enfoques y aprenderá a aplicarlos en su vida diaria.

La terapia conductual se usa para ayudarle a modificar y ganar control sobre su conducta. Ésta le ayuda a aprender a lidiar con situaciones que provoquen ansiedad mediante la exposición controlada a ellas. La exposición interoceptiva, o terapia de desensibilización, es un tipo de terapia conductual que le ayuda a desensibilizar las sensaciones físicas que ocurren durante un ataque de pánico mediante la exposición gradual a situaciones estresantes. Síntomas de un ataque de pánico, como frecuencia cardiaca rápida y sudoración, se inducen en un entorno controlado. A usted se le enseña a prevenir que los síntomas se vuelvan un ataque de pánico desarrollado.

La terapia cognitiva le ayuda a cambiar patrones de pensamiento que son improductivos y dañinos. Por ejemplo, algunas personas tienen preocupaciones poco realistas de que se están volviendo locas o que podrían tener un ataque cardiaco. La terapia cognitiva también le ayuda a identificar posibles factores desencadenantes de ataques de pánico, como un pensamiento, una situación, o incluso algo que pudiera causar un incremento en su frecuencia cardiaca. Una vez que usted entienda la diferencia entre un ataque de pánico real y un factor desencadenante, usted tiene más control sobre el factor desencadenante.

La terapia cognitiva-conductual es una combinación de la terapia cognitiva y la conductual. Con este tipo de terapia, usted examina sus sentimientos y patrones de pensamiento, aprende a interpretarlos en una manera más realista y aplica técnicas para enfrentarse ante varias situaciones. Estas habilidades serán útiles de por vida.

Una variedad de técnicas de relajación le pueden ayudar a facilitar el atravesar por un ataque de pánico. Ejemplos incluyen respiración profunda y visualización positiva. Muchas personas con trastorno de pánico tienen una frecuencia respiratoria más rápida del promedio, así que el aprender a desacelerar la respiración puede ayudar a prevenir futuros ataques.

Los grupos de apoyo para el trastorno de pánico pueden ser muy útiles para algunas personas con trastorno de pánico. Sin embargo, éstos no pueden reemplazar a la terapia.