Están disponibles varios procedimientos quirúrgicos para el tratamiento de mal de Parkinson. Ninguno de ellos cura la enfermedad. Más bien, éstos pueden ayudar a aliviar los síntomas al menos durante un corto periodo de tiempo.

Durante estos procedimientos quirúrgicos, usted será sedado pero permanecerá despierto. Esto es importante para que el cirujano pueda examinar varias áreas del cerebro para evitar lesionar tejido normal y para asegurar que sólo se manipule el tejido anormal durante el procedimiento. A usted se le puede pedir que describa sensaciones o que mueva partes de su cuerpo durante el transcurso del procedimiento.

Es importante recordar que no todas las personas con mal de Parkinson son candidatas para cirugía. Su médico le puede ayudar a recibir una opinión experta sobre si usted es o no un buen candidato para cualquiera de los procedimientos listados a continuación.

Talamotomía es un procedimiento en el cual se destruye parte del tálamo, un área del cerebro involucrada en el movimiento. Técnicas más recientes de imagen y un marco especial que sostiene la cabeza del paciente en una posición fija han ayudado a hacer que la talamotomía sea más precisa. La destrucción de parte del tálamo se lleva a cabo ya sea con calor (suministrado mediante un electrodo) o radiocirugía con bisturí de rayos gama.

La talamectomía puede ayudar a mejorar los temblores en el mal de Parkinson. No parece tener mucho efecto sobre otros síntomas del mal de Parkinson. Los pacientes que experimentan mejoría con frecuencia aún tendrán alivio diez años después del procedimiento.

Palidotomía es un procedimiento en el cual se destruye parte del glóbo pálido, un área del cerebro involucrada en el movimiento. Técnicas de imagen más recientes y un marco especial que sostiene la cabeza del paciente en una posición fija han ayudado a que la palidotomía sea más precisa. La destrucción del globo pálido se lleva a cabo ya se con calor (suministrado mediante un electrodo) o radiocirugía con bisturí de rayos gama.

La palidotomía puede ayudar a mejorar muchos de los síntomas del mal de Parkinson, incluyendo:

  • Temblores
  • Lentitud de movimiento
  • Arrastrar los pies al caminar
  • Rostro similar a una máscara
  • Rigidez

Los pacientes podrían experimentar mejoría drástica después de la palidotomía. Estudios muestran que esta mejoría se puede mantener durante al menos cinco años después que se haya llevado a cabo el procedimiento.

Debido a la alta incidencia de efectos secundarios y complicaciones asociados con la talamotomía y palidotomía, estos procedimientos han perdido favor y han sido reemplazados en gran medida por la estimulación cerebral. En esta técnica, se coloca una sonda estimulante con electrodo dentro del núcleo subtalámico (justo debajo del tálamo) o globo pálido interno para reducir los síntomas del mal de Parkinson avanzado. O bien, se puede colocar dentro del tálamo para reducir el temblor. Se extiende un cable y se sujeta a un generador que se implanta en el pecho del paciente. Se puede pasar un pequeño imán en mano sobre el interruptor del generador para encenderlo y apagarlo.

Cuando se activa el dispositivo, éste envía un impulso eléctrico a su destino y actúa como un tipo de "marcapasos cerebral." Complicaciones con el dispositivo podrían requerir cirugía adicional. Otros posibles efectos adversos incluyen:

  • Depresión
  • Arrastrar las palabras al hablar
  • Hormigueo en la cabeza y manos
  • Problemas con el equilibrio

El generador requiere reemplazo cada tres a cinco días. Las ventajas de la estimulación cerebral sobre la palidotomía/talotomía son que es menos invasiva, posiblemente reversible, y permite el ajuste del efecto después del procedimiento (en lugar de la destrucción irreversible de tejido.)

Investigación está en proceso para estudiar los efectos del tejido productor de dopamina implantado dentro de la parte del cerebro responsable de los síntomas del mal de Parkinson. Las fuentes del tejido que actualmente está siendo examinado son el tejido cerebral fetal y el tejido fetal del cerdo. Estos procedimientos son un tanto controversiales y requieren examinación adicional para definir mejor su posible función en el tratamiento del mal de Parkinson.