La prevención del cáncer tiene dos formas básicas: detección temprana y reducción del riesgo. El propósito de la detección temprana es reducir la mortalidad asociada con un cáncer que ya existe pero que no ha producido síntomas. Este es el fundamento principal para la mayoría de revisiones de cáncer. Pulse aquí para conocer más acerca de revisión de cáncer.

Reducción de Cáncer

El propósito de la reducción de cáncer es disminuir las probabilidades de que se desarrolle un cáncer en primer lugar. Entre más sepamos acerca de lo que causa el cáncer, será más probable que encontremos maneras para prevenirlo. En el laboratorio, los científicos exploran posibles causas de cáncer y tratan de determinar exactamente lo que sucede en las células cuando se vuelven cancerosas. Los investigadores también estudian patrones de cáncer en la población para buscar factores de riesgo, condiciones que incrementan la probabilidad de que pudiera ocurrir cáncer. También buscan factores protectores, que reducen el riesgo de sufrir cáncer.

Lo que los investigadores sí saben es que el cáncer se desarrolla con el tiempo. Es el resultado de una compleja mezcla de factores relacionados con el estilo de vida, herencia, y entorno. Algunos factores que aumentan las probabilidades de que una persona desarrolle cáncer ya están identificados. La edad avanzada es por mucho el factor de riesgo más significativo de cáncer. Otros factores de riesgo incluyen:

Tabaco

Fumar tabaco, usar tabaco sin humo, y estar regularmente expuesto al humo ambiental de tabaco son los responsables de un tercio de todas las muertes por cáncer en los Estados Unidos cada año. El tabaquismo es responsable de más del 85% de todas las muertes por cáncer pulmonar. Debido a que los químicos causantes de cáncer absorbidos por el humo del cigarro se transportan a través del torrente sanguíneo y se eliminan como productos de desecho, fumar cigarros también causa cáncer en órganos además de los pulmones. De este modo, los fumadores de cigarros tienen más probabilidades que los no fumadores de desarrollar varios tipos de cáncer, que incluyen cáncer oral y cáncer de laringe, esófago, páncreas, vejiga, riñón y cuello del útero.

Fumar también puede aumentar las probabilidades de desarrollar cáncer de estómago, hígado, próstata, colon y recto. El riesgo de sufrir cáncer comienza a reducirse pronto después de que el fumador deja de hacerlo y sigue disminuyendo gradualmente cada año después de haber dejado de fumar. Sin embargo, se producen casos infrecuentes de cáncer relacionado con el tabaquismo en pacientes que han estado sin fumar durante décadas.

Las personas que fuman puros o pipas tienen un riesgo de cáncer de la cavidad oral que es similar al riesgo para personas que fuman cigarros. Los fumadores de cigarros también tienen mayor probabilidad de desarrollar cáncer de pulmón, laringe, esófago y páncreas. El uso de tabaco sin humo (tabaco para mascar y para aspirar) causa cáncer de boca y de garganta. Estudios sugieren que la exposición al humo de tabaco ambiental, también llamado humo de segunda mano, incrementa el riesgo de cáncer de pulmón para los no fumadores.

Fumar también incrementa el riesgo de desarrollar cáncer en presencia de otros factores ambientales, como asbestosis.

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Dieta

Aunque los factores alimenticios claramente tienen una función que desempeñar, la conexión entre la dieta y el cáncer es compleja y aún no se entiende bien. Cierta evidencia sugiere una relación entre una dieta con alto contenido de grasas y determinados tipos de cáncer, como el colorrectal, el uterino y el de próstata. El sobrepeso grave se ha asociado con el cáncer de seno (entre mujeres de mayor edad), próstata, páncreas, útero, colon y ovario. Por otra parte, algunos estudios sugieren que los alimentos que contienen fibra podrían ayudar a proteger contra el cáncer colorrectal, aunque esto se ha cuestionado recientemente.

En el pasado, algunos estudios sugirieron que las vitaminas ( C y E) y los minerales ( selenio) antioxidantes reducen el riesgo de desarrollar determinados tipos de cáncer. Sin embargo, estudios más recientes no han logrado corroborar estos hallazgos.

La evidencia reciente sugiere que la complementación de calcio y de vitamina D puede reducir el riesgo de cáncer. En un estudio reciente, aproximadamente 1.200 mujeres posmenopáusicas fueron asignadas de manera aleatoria para tomar calcio solo, calcio más vitamina D o una pastilla de placebo todos los días. Después de cuatro años, se diagnosticó cáncer en 6,9% del grupo con placebo, pero en sólo 3,8% del grupo con calcio y 2,9% del grupo con calcio más vitamina D. *

Alcohol

Las personas que beben mucho alcohol tienen mayor riesgo de sufrir cáncer de boca, garganta, esófago, laringe, estómago, colon, seno e hígado. (Las personas que fuman cigarros y beben mucho tienen un riesgo especial de contraer estos tipos de cáncer.) Beber con moderación (una bebida para las mujeres y dos bebidas para los hombres por día) no parece incrementar significativamente el riesgo de cáncer.

Radiación

La radiación ultravioleta (UV) del sol causa envejecimiento prematuro de la piel y las dos clases más comunes de cáncer: carcinomas basocelulares y de células escamosas de la piel. Fuentes artificiales de radiación UV, como lámparas solares y cabinas de bronceado, también pueden causar daño cutáneo y podrían incrementar el riesgo de cáncer. La radiación UV también se ha asociado con un cáncer especialmente grave, el melanoma maligno, que a menudo se presenta como un lunar descolorido, de forma irregular y que, si no se descubre y trata a tiempo, es muy probable que produzca metástasis y provoque la muerte.

Para ayudar a reducir el riesgo de cáncer de piel causado por la radiación UV, es mejor reducir la exposición al sol del mediodía (de las 10 a.m. a las 3 p.m.) y usar siempre protector solar cuando está al aire libre durante períodos prolongados. Además, si usted tiene un historial familiar de melanoma u otro cáncer de la piel, también es importante que un médico le realice evaluaciones cutáneas regulares, quien pueda revisar señales tempranas de desarrollo de cáncer, especialmente en lunares.

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La radiación ionizante de procedimientos con rayos X, sustancias radioactivas, rayos cósmicos del espacio exterior y otras fuentes pueden dañar las células, especialmente el ADN de replicación. Tanto las exposiciones intensas de corto plazo como las de bajo nivel de largo plazo pueden producir cáncer. Estudios de sobrevivientes a la bomba atómica de Japón muestran que la radiación ionizante aumenta el riesgo de desarrollar leucemia y cáncer de seno, tiroides, pulmón, estómago y otros órganos. Pulse aquí para conocer más acerca de radiación como una causa de cáncer.

La radioterapia para el cáncer puede aumentar el riesgo de que se desarrolle otro tipo de cáncer en el campo de tratamiento original en algún momento futuro. El equipo moderno de radioterapia está diseñado para minimizar ese riesgo, pero aún es importante hablar con su médico acerca de cuáles son exactamente esos riesgos.

Químicos y Otras Sustancias

La exposición repetida a muchos químicos encontrados comúnmente en el lugar de trabajo puede incrementar el riesgo de cáncer. El asbesto, níquel, cadmio, uranio, radón, cloruro de vinilo, benzideno y benzeno son ejemplos de carcinógenos conocidos en el lugar de trabajo. Estos pueden actuar solos o junto con otro carcinógeno, como el humo de cigarro, para incrementar el riesgo de cáncer. Por ejemplo, inhalar fibras de asbestos incrementa el riesgo de un tipo poco común de cáncer pulmonar, el cual es especialmente alto para los trabajadores de asbestos que fuman. Es importante seguir las reglas de trabajo y de seguridad para evitar o minimizar el contacto con materiales peligrosos. En general, se requiere que los patrones proporcionen información a los empleados (hojas MSDS) sobre los peligrosos químicos en el lugar de trabajo y las maneras de protegerse contra la exposición. Pulse aquí para conocer más acerca de carcinógenos como una causa de cáncer.

Estrógenos

Los médicos pueden recomendar estrógeno solo o combinado con progesterona (terapia hormonal restitutiva) para controlar síntomas menopáusicos (como sofocos y sequedad vaginal). Algunos estudios han mostrado que el uso de estrógeno solo incrementa el riesgo de cáncer del útero, el cual se puede evitar al agregar progesterona. Sin embargo, se demostró recientemente que el uso de ambos aumenta el riesgo de cáncer de seno junto con otros efectos adversos. Debido a que ya no está claro que los riesgos de la terapia de reemplazo hormonal superen los beneficios, asegúrese de revisar cuidadosamente sus opciones con su médico.

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Dietilstilbesterol (DES) es una forma sintética de estrógeno que se usaba por mujeres embarazadas entre principios de 1940 y 1971 para reducir el riesgo de aborto espontáneo. Más tarde, se descubrió que las hijas expuestas al DES de estas mujeres tenían mayor riesgo de desarrollar un tipo infrecuente de cáncer vaginal y los hijos expuestos al DES tenían mayor riesgo de tener testículos no descendidos, que es una condición asociada con el desarrollo de cáncer testicular en los varones.

Herencia

Aunque todos nosotros estamos más o menos predispuestos a algunos tipos de cáncer, algunas familias tienen un riesgo mucho más alto de algunos tipos de cáncer (como melanoma, y cáncer de seno, ovario, próstata, y colon) que la población en general. Si usted tiene más de un pariente de primer grado (hermano(a) o padre) que desarrolló cáncer a una edad relativamente joven (menos de 55), usted puede ser miembro de una familia propensa al cáncer. Si éste es el caso, podría beneficiarse de la revisión genética (si está disponible) y vigilancia cercana, o, en algunos casos, cirugía profiláctica (extirpación de un órgano en riesgo antes que se desarrolle cáncer porque el riesgo es demasiado alto). Pulse aquí para obtener más información sobre revisión de cáncer.