Radioterapia es el uso de rayos penetrantes de ondas de alta energía o partículas llamadas radiación para tratar enfermedades. La radioterapia destruye la capacidad de las células cancerosas para crecer y dividirse.

La radiación no cura el cáncer esofágico (o la mayoría de otros tipos de cáncer), pero sí ofrece alivio temporal de los síntomas y en algunos casos encogimiento del tumor. La radiación usada junto con quimioterapia y algunas veces seguida por esofagectomía puede ofrecer una mejor supervivencia que cualquier otro método usado solo.

Se usan fuentes de radiación colocadas tanto externa como internamente para tratar el cáncer esofágico. En la terapia de radiación externa, se dirigen rayos al tumor desde el exterior del cuerpo. La terapia de radiación interna, también llamada braquiterapia, coloca la fuente de radiación lo más cerca posible de las células cancerosas. El material radioactivo, sellado con un cable delgado, catéter, o tubo, se coloca directamente dentro del tejido afectado.

La radioterapia se le puede ofrecer como parte de su tratamiento inicial ya sea con o sin quimioterapia. La suma de la quimioterapia puede depender del tamaño de su tumor, extensión de propagación, condición en general, y sus deseos. En general, la radiación con rayo externo se usa primero, y la braquiterapia se usa posteriormente, si el tumor comienza a crecer nuevamente. La braquiterapia no penetra muy profundo, así que sólo podría ser útil para las reapariciones superficiales o para ayudar a reabrir un esófago re-obstruido.

La radioterapia, sin quimioterapia, no impacta significativamente la supervivencia. La suma de quimioterapia provoca una respuesta más alta (encogimiento del tumor) y supervivencia. En un estudio mayor, la supervivencia de pacientes que recibieron sólo radiación fue de 8.9 meses, en comparación con 12.5 meses en aquellos que recibieron tanto quimioterapia como radiación. El índice de supervivencia a dos años para pacientes asignados aleatoriamente para recibir quimioterapia y radiación combinadas fue del 38%, en comparación con el 10% para pacientes asignados aleatoriamente a recibir radiación solamente.

Además de los efectos secundarios generales de la radiación, este tratamiento tenderá a estrechar más el esófago con el paso del tiempo. Para prevenir eso, se puede insertar una sonda dentro del esófago durante el tratamiento.