El árbol fresno espinoso tiene una larga historia de uso en la medicina americana nativa. La corteza se usaba para tratar calambres intestinales, boca seca, dolor muscular y articular, dolor de muelas, trastornos nerviosos, artritis, y úlceras en las piernas. Las bayas se usaban para problemas circulatorios tales como claudicación intermitente y síndrome de Raynaud.

¿Para Qué Se Usa el Fresno Espinoso Hoy en Día?

No hay usos médicos documentados para la corteza de fresno espinoso.

En estudios de probeta, sustancias llamadas furanocoumarinas en el fresno espinoso han mostrado propiedades antimicóticas.1 Otro componente del fresno espinoso, la queleritrina, ha mostrado actividad en contra de bacterias estafilocócicas resistentes a antibióticos.2 Sin embargo, estudios como éstos están muy lejos de mostrar evidencia real de eficacia. Sólo estudios doble ciego, controlados con placebo en realidad pueden mostrar que un tratamiento funciona, y no se ha realizado ninguno sobre el fresno espinoso. (Para obtener información sobre por qué son esenciales tales estudios, vea ¿Por Qué Esta Base de Datos Confía en Estudios Doble Ciego?)

Dosis

Con frecuencia, el fresno espinoso se toma en forma de té, preparado al hervir de 5 a 10 gramos de la corteza en un taza de agua durante 10 a 15 minutos. Para el dolor de muelas, se pueden masticar las piezas de la corteza. También hay infusiones disponibles.

Temas de Seguridad

El fresno espinoso no se ha sometido a ninguna evaluación científica de seguridad. Contiene alcaloides potencialmente tóxicos; permanece desconocido si éstos conllevan a algún efecto dañino.3,4 No se ha establecido la seguridad en niños pequeños, mujeres embarazadas o en lactancia, o personas con enfermedad hepática o renal severa.