El silicio es uno de los elementos más comunes en la tierra; conforma más de un cuarto de la corteza terrestre, principalmente como dióxido de silicio. Se tiene la hipótesis de que el silicio desempeña una función esencial en el cuerpo, pero esto no es seguro. Actualmente se venden productos de silicio para mejorar la salud de huesos, piel, cabello, y uñas. La sustancia silicón, una vez usada en implantes de seno, también contiene silicio, pero en una forma sintética poco común.

Requerimientos/Fuentes

Los científicos han encontrado difícil determinar si el silicio es un nutriente esencial en humanos, y si lo es, identificar el consumo diario necesario.1 El silicio se encuentra en granos enteros, algunos vegetales de raíz, y cerveza. También se agregan químicos que contengan silicio para prevenir la formación de grumos en productos como sal y bicarbonato de sodio. El consumo promedio de silicio es de aproximadamente 10-40 mg diariamente.

Dosis Terapéuticas

Cuando se usa como complemento, los niveles comunes recomendados varían de 10 a 30 mg diariamente.

Usos Terapéuticos

El silicio es un componente de la enzima prolilhidrolasa, que ayuda al cuerpo a producir colágeno y glicosaminoglicanos. Además, el silicio se encuentra directamente en complejos proteínicos que incluyen glicosaminoglicanos. Estas sustancias son esenciales para huesos, uñas, cabello, y piel saludables.

Estudios en animales insinúan que la privación de silicio causa debilidad ósea así como curación lenta de heridas.2-6 Se han usado exitosamente injertos óseos artificiales que contienen silicio en reparaciones quirúrgicas de huesos dañados.7-11 Además, en un gran estudio observacional, el consumo más alto de silicio estuvo asociado con huesos más fuertes.12 Con base en estos hallazgos, el silicio se ha propuesto como una sustancia reforzadora de huesos para prevenir o tratar la osteoporosis. Sin embargo, sólo estudios doble ciego, controlados con placebo pueden probar que un tratamiento es efectivo. (Para obtener información sobre por qué son esenciales tales estudios, vea ¿Por Qué Esta Base de Datos Confía en Estudios Doble Ciego?) Sólo se ha realizado uno de tales estudios sobre el silicio como un tratamiento para la osteoporosis, y encontró resultados ambiguos en el mejor de los casos.19

Un estudio doble ciego, controlado con placebo sí encontró posibles beneficios con los suplementos de silicio para el envejecimiento de la piel, uñas quebradizas, y cabello quebradizo.5 Cincuenta mujeres con piel dañada por el sol recibieron ya sea 10 mg de silicio diariamente (como ácido ortosilícico) o placebo durante 20 semanas. Las medidas de aspereza y elasticidad de la piel mostraron mejoría en el grupo de silicio, en comparación con el grupo de placebo. El cabello y las uñas quebradizas también mejoraron. Sin embargo, este estudio, realizado por el fabricante de un producto de silicio, deja mucho que desear en diseño y reporte.

También se ha propuesto que el silicio ayuda a prevenir la aterosclerosis, pero no hay evidencia significativa que apoye esta aseveración.

Otro uso potencial del silicio se relaciona con la hipótesis del aluminio de enfermedad de Alzheimer, la teoría de que la toxicidad del aluminio es un importante contribuyente al desarrollo de esta condición. En algunos sitios web que promueven suplementos de silicio, se dice que el incremento de silicio alimenticio disminuye la absorción de aluminio. Sin embargo, permanece incierto si el silicio en realidad tiene este efecto.13-17 Además, la hipótesis de que el aluminio sea un principal factor de riesgo para la enfermedad de Alzheimer ha perdido terreno en años recientes.

Temas de Seguridad

Se cree que el silicio es un suplemento seguro cuando se usa en dosis similares al consumo diario promedio. Con base en la evaluación cautelosa de datos provenientes de estudios en animales, se ha estimado que incluso una dosis mucho más alta de 13 mg por kilogramo de peso corporal debería presentar poco riesgo o no presentarlo. (Para un adulto de peso promedio, esto funciona hasta 760 mg diariamente.)18 Sin embargo, no se han establecido las dosis máximas seguras en niños pequeños, mujeres embarazadas o en lactancia, o personas con enfermedad hepática o renal severa.