Mary G., 72, era la cuidadora primaria y chofer de su esposo de 78 años, que tenía disminución de la visión y problemas cardíacos. Si bien Mary gozaba de una excelente salud física y mental, comenzó a tener pequeños raspones con bastante regularidad.

La familia de Mary pronto advirtió las abolladuras y raspones en su automóvil y sugirió que se le hiciera un examen de sus reflejos. Cuando los exámenes mostraron que ya no respondía tan rápido, hablaron de cómo podría arreglárselas sin un coche. Mary y su esposo decidieron vender la casa de los suburbios y comprar un apartamento en la ciudad, que les ofrecía más opciones de transporte público.

Saber cuándo colgar las llavesautóm

Si le preocupa la habilidad de conducir de usted o de un ser querido, quizás se quiera hacer las siguientes preguntas:

  • ¿Hay algún patrón de situaciones riesgosas, infracciones o colisiones leves?
  • ¿Tiene problemas para ver a los peatones, señales u otros objetos?
  • ¿Lo sorprenden los automóviles que lo rebasan o frena más fuerte de lo normal en caso de peligro, señales de alto o el tránsito detenido?
  • ¿Ha pasado luces rojas o señales de alto? ¿Ha dado marcha atrás sobre cosas o se ha chocado contra el cordón de la calle?
  • ¿Tiene problemas para coordinar movimientos de manos y pies?
  • ¿El resplandor de las luces de los automóviles que vienen en sentido contrario le causa más incomodidad?
  • ¿Tiene problemas para dar vuelta la cabeza, el cuello y los hombros cuando da marcha atrás?
  • ¿Se siente más nervioso detrás del volante?
  • ¿Se siente más enojado o frustrado mientras está en el automóvil?
  • ¿Se fatiga rápidamente al conducir?
  • ¿Se suele perder, incluso en su propio vecindario?
  • ¿Se pierde o toma malas decisiones, o conduce lentamente, en el tránsito?
  • ¿Alguna vez pisó el acelerador en vez del freno?
  • ¿Los otros conductores le suelen tocar bocina, se le pegan o lo rebasan con agresividad?
  • ¿Toma medicamentos que pueden afectar su capacidad para conducir?

Si hay demasiadas respuestas afirmativas puede significar que su ser querido o usted quizás no puedan manejar un vehículo en una situación de emergencia. No es una buena idea confiar solamente en una organización estatal que realiza pruebas de conducción y emite licencias de conducir. Los conductores con problemas de reflejos quizás todavía puedan escabullirse y pasar el examen.

Comprobar la capacidad de conducir

Para obtener una mejor idea de sus habilidades para conducir, los centros de rehabilitación y las empresas de seguro ofrecen exámenes que califican objetivamente la capacidad de conducir. Además, algunos centros para mayores, hospitales, comunidades para jubilados y organizaciones civiles ofrecen programas de perfeccionamiento para conductores mayores.

El médico de cabecera también puede informarle a su ser querido o a usted cuándo es hora de pensar en dejar de conducir. El médico considerará su fuerza muscular, vista, reflejos y salud general, y también le hará preguntas sobre situaciones riesgosas en el tránsito.

Hablar con su ser querido

Si advierte que el automóvil de su ser querido tiene golpes y abolladuras, quizás sea hora de evaluar cuidadosamente la situación. Hable sobre las nuevas abolladuras y los raspones que ha notado en el automóvil y pregúntele qué ha estado pasando. Quizás la persona se sienta aliviada de hablar sobre el tema.

Si los primeros síntomas de la enfermedad de Alzheimer o demencia se hacen evidentes, quizás deba obtener un certificado del médico en el que informe que su ser querido no debe conducir por razones de seguridad.

Arreglárselas sin un automóvil

Su ser querido puede beneficiarse de los autobuses, taxis y furgonetas a cargo de centros para mayores, hospitales, sistemas de transporte municipal y centros para jubilados. Muchas personas mayores también dependen de que los lleven sus familiares y amigos. Dena S., una mujer que dejó de manejar hace aproximadamente dos años, tiene una cita establecida con su nieta de 25 años.

“Me pasa a buscar los sábados por la mañana, y tengo una lista de mandados que hacer. Terminamos cerca del mediodía y la invito a almorzar. Nos da la oportunidad de ponernos al día con los chismes de la familia, su vida y me hace sentir joven de nuevo”.

Para las personas mayores con un ingreso fijo, renunciar al automóvil también es rentable. Cuando se suman todos los costos asociados con ser propietario de un automóvil, suele ser mucho más rentable tomarse un taxi.

Otros factores que considerar además de la edad

Sin embargo, no todas las personas mayores deben renunciar a conducir. La Fundación AAA para la Seguridad Vial señala que la edad nunca debe ser la razón principal para que una persona deje de conducir. Deben tenerse en cuenta una amplia gama de otros factores, como la visión, el oído y los reflejos.