Los mellizos pueden tener rivalidad entre hermanos del mismo modo que los hermanos que no son mellizos, en parte, por los conceptos equivocados respecto de cómo actúan los mellizos.

Aproximadamente un tercio de los nacimientos de mellizos son gemelos idénticos desarrollados a partir de un solo huevo que se separa en dos después de la fertilización. Los gemelos bivitelinos, que se desarrollan a partir de dos huevos separados, comprenden los restantes dos tercios de los nacimientos de mellizos y se dividen de forma pareja entre mellizos del mismo sexo y parejas niño-niña.

Mitos comunes acerca de los mellizos

Aparte de la rivalidad natural que surge entre dos niños que comparten los mismos padres al mismo tiempo, los adultos pueden inadvertidamente alentar la competencia entre mellizos. Los preconceptos de los adultos que se comunican a los niños casi garantizan que los niños sentirán la necesidad de competir. Considere algunos de los conceptos equivocados más comunes sobre los mellizos:

  • Habrá un mellizo bueno y un mellizo malo.
  • Un mellizo será más inteligente que el otro.
  • Uno será el seguidor y el otro, el líder.

Cómo contribuyen los padres a la rivalidad entre mellizos

Es muy fácil caer en la trampa de señalar a otras personas las diferencias entre sus mellizos. Con el transcurso del tiempo, esto puede fomentar la rivalidad. Piense dos veces antes de señalar algo negativo. Piense en las diferencias entre sus hijos en términos positivos y no deje que se fijen etiquetas negativas. Cuando los describa use términos que destaquen un rasgo interesante, como que uno es conversador o al otro les gusta observar a la gente. A medida que sus hijos crezcan y desarrollen más rasgos únicos, puede cambiar y señalar un color o deporte favorito. Si tiene gemelos idénticos, ese tipo de diferencias puede ayudar a las personas a diferenciarlos.

Incluso cuando los padres evitan los mitos, la rivalidad entre mellizos surge. Como madre de mellizos pequeños, AnnMarie lo ve todo el tiempo.

“Mis mellizos primero comenzaron por tratar de dominar al otro cuando aprendieron que al golpearse lograban que yo reaccionara. Un mellizo golpeaba al otro en la cabeza y generaba dos resultados: su hermano lloraba y yo le prestaba atención al decirle ‘no’”, dice.

“Otra área de competencia/rivalidad se producía en la atención práctica real que les daba”, continúa. “Hemos llegado al punto en que si uno de los mellizos se lastima y comienza a dirigirse hacia mí para que lo consuele, el otro mellizo corre solo para llegar primero a mis brazos. Por lo general, le doy un pequeño abrazo al mellizo que no está lastimado para hacerle saber que lo quiero y luego levanto al otro que está lastimado y lo tengo en brazos mientras le doy besos en la zona lastimada”.

Los retrasos del desarrollo y la salud pueden tener influencia

A veces las dificultades del desarrollo, como las deficiencias en el lenguaje y las habilidades sociales, pueden fomentar la competencia. Maddie, una gemela bivitelina, habla con fluidez para tener dos años de edad y se entiende fácilmente lo que dice. A Jimmy, su hermano, se le entiende menos y los adultos le tienen que preguntar repetidas veces para comprender lo que está tratando de decir. Jimmy muestra su frustración al golpear a su hermana gemela.

Los mellizos a menudo nacen prematuros, lo que puede explicar la demora en adquirir las habilidades del lenguaje. Incluso si los mellizos no son prematuros, los retrasos del desarrollo pueden producirse solamente porque hay dos niños de la misma edad en la casa peleando por lograr atención.

Los estudios muestran que a los mellizos pequeños sus cuidadores les hablan menos de forma individualizada. También reciben menos atención individual. Se cree que ambas situaciones se deben en parte al retraso en el aprendizaje del lenguaje.

A veces las consideraciones de salud pueden explicar los factores del desarrollo.

“Lo que puede explicar el menor grado de interacción de nuestra hija Lindsay es que tenía importantes infecciones de oído, que más adelante supimos causaron la pérdida de la audición”, dice Leslie, madre de dos mellizas adolescentes. “Cuando las personas les preguntaban: ‘¿Qué hicieron hoy niñas?’, invariablemente Laura era la que respondía. Lindsay se remitía a ella. Pensábamos que se trataba de diferencias en la personalidad, pero cuando a Lindsay le colocaron tubos en sus oídos vimos que su pequeña personalidad florecía enormemente. ¡Resultó que ella tenía mucho para decir!”

Algunos pasos positivos

A veces es difícil recordar que los mellizos, especialmente los que se parecen, son seres independientes. Los mellizos, como todos los niños, luchan por ser considerados como individuos.

Leslie ofrece los siguientes consejos:

Preste atención a las preferencias individuales.
Leslie dice que ella y su esposo les hacían preguntas correspondientes a los intereses individuales de sus hijas.

“Les decíamos cosas como: ‘¿este es tu libro favorito, Lindsay?’” o ‘Laura, realmente te gusta el color verde, ¿no?’”.

Hágase el tiempo para cada niño.
“Le dedicábamos tiempo de forma separada a cada niña y alentábamos a su hermana mayor y a los abuelos a que hicieran lo mismo con cada una. Compartíamos sus diferencias individuales con los abuelos, lo que hacía todo mucho más fácil cuando se quedaban a dormir o compraban regalos para las mellizas”.

Decida si sus mellizos deben estar en la misma clase o hacer las mismas actividades extracurriculares.
No hay una fórmula respecto de la ubicación en la escuela que se adecue a todos los mellizos en todo momento. Los mellizos pequeños que todavía están trabajando su relación entre ellos se benefician si comienzan la escuela en la misma clase. Allí, con la tranquilizadora presencia del otro mellizo, pueden aprender a separarse mientras participan en diferentes actividades con diferentes grupos de niños. Cuando los mellizos se separan antes de haber aprendido a usar su independencia pueden sentir dolor o ansiedad y ser incapaces de concentrarse en las tareas escolares.

Cattel descubrió que colocar a sus hijos en clases separadas funcionó realmente bien en su caso.

“Nuestros hijos comenzaron en clases separadas en preescolar y han estado en clases separadas desde entonces. Esto fue muy bueno para ellos porque, debido a que son tan parecidos, fuera de la escuela solían llamarlos por el nombre equivocado. Sin embargo, en la escuela sus maestros y compañeros los distinguían como individuos y en el aula nadie se olvidaba de quiénes eran”.

“Escuchen a sus hijos”, dice AnnMarie. “Sus acciones y sus palabras les dirán lo que les gusta, lo que no les gusta, para qué son buenos y en qué necesitan ayuda. No se debe presionar a los mellizos a que estén juntos en clase si no lo desean. Si quieren practicar el mismo deporte, pues muy bien, pero no tienen que hacerlo”.

Siempre que los niños elijan actividades que son verdaderamente de su interés (no solo un ardid para estar juntos), no hay necesidad de preocuparse. Existen muchas oportunidades para que cada uno de ellos tenga experiencias diferentes. Respete su individualidad y déjelos elegir.