Mi esposa, Constance, dio a luz el mes pasado a nuestro primer hijo. Estoy feliz de decir que la mamá y el bebé están hermosos.

Yo no estoy mal, aunque el embarazo mató mi dieta. Sospecho que muchos futuros padres atraviesan una caída nutricional, pero eso no se menciona en What to Expect When You're Expecting. Incluso una delgada guía llamada The Expectant Father no cubre las preocupaciones alimenticias del varón, que es el motivo por el cual este aspecto crucial del embarazo debe enfocarse finalmente.

El Primer Trimestre

Las primeras cinco semanas estuvieron bien, como supongo que lo están para la mayoría de hombres en la fase temprana del embarazo de su pareja. De hecho, nunca comí tan bien como lo hice entonces. Constance se sentía bastante bien y estaba determinada a seguir el mejor protocolo de nutrición posible. Me beneficié por sus comidas cuidadosamente preparadas de verduras de color brillante, pequeñas cantidades de carne, y una variedad de almidones.

Después, durante la sexta semana, aparecieron las náuseas matutina, y se perdieron todas las apuestas.

Nota del Dietista: Se estima que dos terceras partes de las mujeres embarazadas experimentan náuseas matutinas y que del 50% al 90% experimentan aversiones de comida o antojos. Investigación sugiere que las náuseas matutinas y las aversiones de comida podrían ser la forma en la que la madre naturaleza brinda protección de enfermedades transmitidas por alimentos y químicos que podrían dañar al bebé nonato.

Traté de seguir en el camino de las buenas comidas, al cocinar mi "famoso" pastel de carne, preparar pasta primavera, asar pollo, y servir ensaladas y verduras cocidas cada noche después del trabajo. Pero a medida que las náuseas de Constance empeoraron, mis esfuerzos (y mis propias comidas) comenzaron a desaparecer. Ella no podía venir a la mesa a comer, y parecía que no tenía sentido preparar alimentos decentes para mí. Las cenas se volvieron un asunto de supervivencia para el más fuerte: un sándwich de pavo, macarrones con queso en caja, media pinta de helado tomado justo del recipiente.

Una noche compré un frasco de salsa de tomate para cubrir el spaguetti, y Constance subió corriendo las escaleras mientras llenaba mi plato. Su aversión al ajo (y casi a cualquier cosa que tuviera olor) había comenzado en serio, y ahora mis elecciones se volvían cada vez más limitadas. Constance no podía tolerar que comiera las sobras de los pepinillos desde el principio del embarazo, cuando había tenido antojos tipo comedia.

El Segundo y Tercer Trimestre

De acuerdo con la mayoría de libros sobre el embarazo que existen y organizaciones expertas como the American Pregnancy Association, las náuseas matutinas por lo general terminan a la 12va semana de embarazo; pero éste no fue el caso para nosotros. Éstas no terminaron hasta después de la venteaba semana, como Allison, quien acababa de dar a luz, le aseguró a Constance que sucedería.

Durante 22 semanas yo sufrí. Al final de nuestro maratón de náuseas matutinas, yo estaba limitado a helado de vainilla servido suave, Mallomars, y Entenmann's Raspberry Danish Twist. Éste era un estado lamentable de las cosas para todos, excepto para Ellie el perro, quien ama el helado.

Las cosas no mejoraron para mí después de eso. Sí, las náuseas de Costance habían pasado su punto máximo, pero no hasta el punto en el que yo pudiera comer libremente. Un día en mayo llegué a casa después de trabajar y peleamos por haber comido pizza en el almuerzo. (La aversión al ajo duró todo el embarazo.)

Los almuerzos después de eso se volvieron una cantidad interminable de sándwiches de mantequilla de cacahuate y mermelada y de vez en cuando queso suizo en un bagel. El desayuno era la única comida por la que yo no tenía que sufrir. Éste seguía consistiendo de mi brebaje habitual de yogurt sin olor. Pero la cena y los bocadillos después de cenar siguieron siendo libres para todos, conmigo y con Ellie saliendo la mayoría de las noches para comer cenas servidas suaves seguidas por bebidas de frambuesa.

El Parto

En total, se ganaron 24 libras durante el transcurso de este embarazo, 19 de ellas por Constance. Para el momento en el que se rompió la fuente, yo estaba más que listo para que naciera el bebé.

Nota del Dietista: La mayoría de las mujeres deberían tener el objetivo de aumentar entre 25 y 37 libras en total durante el embarazo. Las mujeres que tenían bajo peso antes del embarazo deberían proponerse aumentar más; entre 28 y 40 libras, y las mujeres que tenían sobrepeso antes del embarazo deberían proponerse aumentar un poco menos; entre 15 y 25 libras.

Mientras ella llamaba al médico para decirle que era el momento, yo empacaba obedientemente una bolsa para la labor de parto para mí que contenía muchos bocadillos. Nuestra maestra en la clase de alumbramiento nos había dicho que muchos de los esposos se desmayan porque se les olvida comer. El pan de pasas con canela, plátanos, algunas papas fritas, y otros alimentos variados para asistir en la labor iban en la bolsa.

Entonces, finalmente llegó el gran acontecimiento, él pesó 5 libras, 12 onzas y midió 19½ pulgadas, y desde ese momento apenas tuve oportunidad de comer. Estaba demasiado ocupado haciendo llamadas telefónicas; viendo a mi esposa e hijo con asombro; corriendo de aquí para allá a la casa para sacar a caminar a Ellie y arreglando el cuarto del bebé; y en general gastando mucha adrenalina.

De hecho, he tenido tan poca oportunidad para reponerme, que acabo de regresar al peso que tenía antes del embarazo. Usted nunca sabría que he estado esperando un bebé.