image Generalmente los trastornos alimenticios se han considerado como un grupo de padecimientos que afectan a niñas adolescentes. Después de todo, según se informa el 90% de los 8 millones de personas estimadas en los Estados Unidos con trastornos alimenticios son mujeres entre las edades de 12 a 25 años de edad, de acuerdo con un reporte hecho por the National Alliance for the Mentally Ill. Sin embargo, se están detectando trastornos alimenticios entre mujeres mayores.

En toda la comunidad (en los consultorios de los doctores, gimnasios, etc) se está volviendo más notable que algunas mujeres mayores se van a los extremos para controlar sus conductas alimenticias y peso. El New York Times y fuentes similares han reportado evidencia anecdótica de psiquiatras en la práctiva del sector privado quienes han identificado esta tendencia entre sus pacientes.

Características de los Trastornos Alimenticios

Los tipos de trastornos alimenticios vistos entre mujeres mayores parecen ser similares a los que se observan en mujeres más jóvenes: anorexia nerviosa, bulimia nerviosa y trastorno del atracón compulsivo.

  • La anorexia nerviosa, el trastorno alimenticio menos común que afecta el 0.5% al 3.7% de las mujeres con trastornos alimenticios, es una enfermedad que lleva a las personas a privarse a sí mismas de alimento de manera que experimentan un estado de inanición y pérdida drástica de peso.
  • Con frecuencia las personas con bulimia nerviosa, la cual afecta del 1.1% al 4.2% de las mujeres con trastornos alimenticios, tienen impulsos por comer cantidades extremas de alimentos y después se involucran inmediatamente en comportamientos (por ejemplo, vómito, uso de laxantes, ejercicio excesivo) para deshacerse ellas mismas del exceso de alimento que han consumido. Las personas con bulimia nerviosa podrían parecer que padecen sobrepeso o tener un peso normal.
  • El trastorno del atracón compulsivo, el cual afecta del 2% al 5% de los estadounidenses, generalmente se caracteriza por comer una gran cantidad de alimento o consumo excesivo de comida en un periodo corto de tiempo sin purgarse, que normalmente lleva al aumento del peso excesivo.

Aunque es necesario llevar a cabo más investigación para explorar completamente esta área, todos estos trastornos alimenticios o combinación de las tres, parece ser cada vez más común entre la mujer mayor: especialmente en las que se encuentran en mediana edad. En general, las mujeres de todas las edades describen una sensación de estar "fuera de control" cuando transmiten sus pensamientos y sentimientos en asuntos de alimentación y peso.

Motivos Potenciales para la Tendencia

Probablemente esta tendencia en trastornos alimenticios entre mujeres mayores sea el resultado de una variedad de factores. Sin embargo, es difícil obtener exactamente estadísticas que se relacionen con los trastornos alimenticios, en parte porque muchas mujeres han sido reservadas sobre estos trastornos. Es difícil determinar si en realidad existen más mujeres que experimentan trastornos alimenticios en años recientes o si existe menos tendencia en mantener esto en secreto y si actualmente más mujeres están buscando ayuda para los trastornos. Los siguientes escenarios son posibles explicaciones para el aumento en la prevalencia:

  • Aproximadamente la mitad de adolescentes con anorexia o bulimia tienen una recuperación completa con el paso del tiempo, pero el 30% sólo tiene una recuperación parcial y el 20% no tiene mejoría sustancial en su padecimiento. Por lo tanto, los trastornos alimenticios podrían continuar en algunas mujeres, a medida que envejecen.
    • En el British Journal of Psychiatry, los investigadores S.G. Gowers y A.H. Crisp decriben un caso de anorexia en una paciente de 80 años de edad, quien luchó contra el padecimiento cuando era una adolescente. Después de 50 años de no padecer síntomas, la paciente sufrió una recaída de anorexia.
  • Además, algunas mujeres de edad mediana podrían sufrir la llamada "crisis de los cuarenta" durante la cual exhiben signos de trastornos alimenticios como resultado de las presiones de la vida, tal como presión de un coetáneo y presión social de ser delgada y joven, miedo a la sexualidad (especialmente en relación con los asuntos del envejecimiento e interés del cónyuge) y conflictos familiares. En este escenario, estas mujeres podrían haberse involucrado anteriormente en conductas saludables, pero en la actualidad exhiben signos de trastornos alimenticios y conductuales relacionados con el peso.
  • Finalmente, algunas mujeres podrían involucrarse en más conductas saludables, como el ejercicio, de las que solían hacer anteriormente. Pero las presiones de la vida podrían acumularse, presionándolas a los extremos a medida que se ajustan a varias horas de ejercicio al día: en un punto en el cual esto se vuelve un comportamiento poco saludable. Posteriormente, esto se vuelve un trastorno conductual relacionado con el peso. Algunos han llamado a este comportamiento como, "bulimia del gimnasio."

Efectos Generacionales Duraderos

Los trastornos alimenticios en cualquier edad pueden tener consecuencias de salud y efectos psicosociales devastadores. Pero quizás lo que es más alarmante es el hecho de que las mujeres mayores con trastornos alimenticios podrían transmitir sus trastornos conductuales a sus hijos. Los trastornos alimenticios parecen ser hereditarios, al igual que los trastornos psiquiátricos. De hecho, tanto como un 10% de madres y hermanas de mujeres anoréxicas podrían padecer anorexia. Algunos investigadores piensan que podría existir un vínculo genético, pero es probable que un mínimo de las actitudes y comportamientos de las madres con trastornos alimenticios se transmitan a los hijos, particularmente a las hijas.

Buscando Ayuda

Aunque generalmente los trastornos alimenticios se detectan en adolescentes, no sólo son un problema para las mujeres más jóvenes. Un trastorno alimenticio o una combinación de trastornos conductuales relacionados con el peso podría afectar a mujeres de todas las edades. Aunque los trastornos alimenticios son potencialmente amenazantes para la vida para las mujeres quienes los padecen, si se dejan de tratar, también tienen el potencial de afectar adversamente a los hijos de mujeres con estos trastornos. Por lo tanto, buscar ayuda de un consejero calificado tiene el potencial de beneficiar tanto a personas como a familias afectadas por los trastornos alimenticios.