imagen HCA de SIDA y demencia De acuerdo con el profesor de criminología, Larry Siegal, de la Universidad de Massachusetts: "Si se seleccionan diez niños al azar, no sería difícil elegir aquellos que están en riesgo de volverse delincuentes. No es magia. Existen ciertos síntomas, como un rango de atención breve, carencia de control de los impulsos y una vida hogareña de mala calidad que son probables predictores de una conducta delictiva". ¿Qué otros factores pueden llevar a una persona a infringir la ley?

Testosterona

Algunos investigadores creen que la hormona testosterona juega un papel en la conducta delictiva. Esta hormona, que es responsable de las características físicas y los rasgos conductuales masculinos, como agresión e impulsividad, inunda los organismos de los varones adolescentes. Como resultado, algunos jóvenes atraviesan un período de delincuencia en la adolescencia, aunque la mayoría no continúan llevando una vida de crímenes. "Un adolescente puede cometer un delito a los 15 que ni soñaría con cometer a los 25. Si podemos mantenerlo fuera de prisión, puede desarrollarse", informa Jack Levin, profesor de sociología y criminología en la Universidad Northeastern en Massachusetts. Aquellos que se convierten en criminales están influenciados por otros factores, como cualidades psicológicas.

Trastorno de personalidad antisocial

Un tipo común de delincuente habitual es la persona con trastorno de personalidad antisocial (también llamado sociopatía o psicopatía). Este trastorno se caracteriza por una falta de conciencia, incapacidad para empatizar con las víctimas, conducta manipuladora y mentiras patológicas. En los Estados Unidos, aproximadamente 3,6% de la población tiene trastorno de personalidad antisocial. Y, entre los prisioneros, se ha estimado que 47% de los hombres y 21% de las mujeres padecen este trastorno.

¿Qué causa que una persona se vuelva antisocial? Al parecer, tanto la genética como el medio ambiente (naturaleza frente a nutrición) influyen en el trastorno de personalidad antisocial. Los investigadores han descubierto que algunos factores en el hogar pueden aumentar el riesgo de un niño, como ser víctima de abuso o negligencia. Aunque existen programas de terapia y medicamentos disponibles para ayudar con otras condiciones (como la depresión), el tratamiento del trastorno de personalidad antisocial es muy complejo, especialmente si se toma en cuenta que la persona puede tener además un problema de alcohol o abuso de drogas.

Otros factores

De acuerdo con el Informe Unificado sobre el Delito de la Oficina Federal de Investigación (FBI), estos factores pueden aumentar el riesgo de una persona de infringir la ley:

  • Tener entre 15 y 24 años: esta población comete más delitos.
  • No tener una vida hogareña estable (p. ej., mudarse con frecuencia) y tener muchos conflictos en casa
  • Tener una situación socioeconómica baja

A los investigadores también les interesa particularmente por qué las personas cometen un delito violento. Los estudios han demostrado que es más probable que los menores de edad y los adultos que han sido víctimas de abuso cuando niños sean arrestados por cometer un acto violento. Algunas pruebas, pero no todas, sustentan la idea de que tener antecedentes de trauma en la cabeza está asociado con la violencia. Lo que parece estar claro es que los factores que llevan a una persona a ser violenta son muy complejos, e incluyen genética, medio ambiente y problemas relacionados con la salud física y mental. La intervención temprana puede ser clave para reducir el riesgo de un niño de cometer un delito en la adolescencia o en la etapa adulta.