Las conductas y actitudes autoacusatorias suelen pasarse de padres a hijos. Estos mensajes frecuentemente bloquean la verdadera intimidad entre las parejas adultas.

Por ejemplo, poco después de que John se casara con Sally, él le dijo con gran pasión una noche que le encantaba su largo cabello rubio, especialmente cuando le caía sobre los hombros. John confesó que le gustaba especialmente su cabello justo después de que hicieran el amor.

Al día siguiente, Sally fue a la peluquería y se hizo cortar el cabello. Cuando John la vio quedó impactado y sintió como si le hubieran sacado la alfombra de debajo de los pies. Sintió que la ira aumentaba, pero entonces vio que Sally estaba contenta con su nuevo peinado. No dijo nada, pero se sintió distanciado de ella.

Más adelante, Sally recordó que cuando era niña su madre solía decirle que ella era callada y fea. Ese mensaje quedó plasmado en ella hasta la adultez. La apasionada admiración de John chocó con el mensaje profundamente inculcado, de modo que Sally se ocupó de mantener su imagen poco agraciada al cortar su admirado cabello.

Heredar actitudes de los padres

En la mente de un niño, los padres son siempre perfectos, de manera que los niños se culpan de los defectos y debilidades de sus padres. Los niños pueden tomar actitudes negativas sobre ellos mismos y cómo se tratan sus padres entre sí.

Esas actitudes pueden contribuir a la imagen que un adulto tiene de sí mismo. Con frecuencia un niño escucha y adopta las opiniones de su madre o padre y continúa sosteniéndolas durante toda la vida.

Los mensajes que comúnmente se transmiten a las niñas pueden incluir:

  • Todos los hombres quieren sexo.
  • Los hombres no tienen sentimientos; son siempre infieles.
  • Los hombres no te permiten tener tus propios puntos de vista sobre nada.
  • Tienes que hacer sentir especial al hombre.

Los mensajes que comúnmente se transmiten a los varones pueden incluir:

  • Todas las mujeres son exageradamente emotivas.
  • Las mujeres son frágiles y sensibles; debes tener cuidado con lo que les dices.
  • Es tarea del hombre hacer que la mujer se sienta bien. Si no puedes, eres un fracasado.
  • Las mujeres siempre quieren más de lo que les puedes dar.

Elegir a un compañero

Cuando un niño que ha escuchado estos mensajes se vuelve adulto y elige un compañero, ese compañero suele parecerse a los padres o a otra persona importante que lo cuidó. Eso sucede porque la persona, y su personalidad, le son familiares.

La cura, y eventual intimidad, viene cuando las parejas comienzan a ver a sus padres de forma realista como seres humanos imperfectos con defectos y debilidades, así como con fortalezas. El siguiente paso es usar las mismas percepciones sobre sus compañeros y ellos mismos.

Dejar las creencias de lado

El acercamiento puede comenzar por revelar las actitudes negativas y las creencias profundamente arraigadas. Por ejemplo, cuando Sally se cortó el cabello, pudo revelar cómo su familia la consideraba fea. John podría revelar que todavía pone a las mujeres en un pedestal y no puede dirigir su ira hacia ellas porque él idealizaba a su madre.

Aumentar la intimidad

Otra escuela de pensamiento dice que las parejas se pueden acercar más al celebrar las diferencias entre ellos.

Algunos consejos para celebrar las diferencias son:

  • Recuerde: la otra persona no es usted.La conducta, las actitudes y los sentimientos de su pareja son tan válidos como los suyos.
  • Sea curioso, no esté furioso.Enseñarle a su pareja sobre usted puede ayudar a alcanzar el significado más profundo de la conducta de una persona.
  • Esté dispuesto a recibir amor y cumplidos.Demasiadas personas han aprendido a sentirse no merecedores de ello.
  • Ábrase.Cuando habla de sus miedos actuales, su ansiedad o sus malestares, se está comportando de forma íntima.