La adicción al sexo puede ser un concepto bastante nuevo para que las personas lo entiendan. Incluso los profesionales de la salud tienen dificultades para identificarla como una adicción. No es porque las personas no pueden ser adictas al sexo, sino que ¿realmente son solo adictas al sexo? Piense en alguien que tiene un trastorno alimenticio o que juega de forma compulsiva. Los trastornos mentales subyacentes que provocan las conductas están en el corazón de la adicción.

En este caso, el estrés, la depresión, la ansiedad y una mala imagen de uno mismo pueden servir como desencadenantes de conductas sexuales riesgosas. Si usted piensa en cualquier compulsión que interfiere en sus relaciones, carrera o bienestar general, entonces la adicción al sexo realmente no es diferente. Esta conducta conduce eventualmente a sentimientos de culpa o vergüenza, y a menudo incluye mentiras. Con prescindencia de cómo se la denomine, si usted o una persona amada está experimentando problemas relacionados con pensamientos o conductas sexuales compulsivas, será necesario que acuda a un profesional para que los trate.

Aprender acerca de la adicción al sexo

No existen respuestas claras para comprender lo que causa la adicción al sexo. Para algunos, las experiencias traumáticas de la infancia, como haber sido abusado física o emocionalmente, pueden desempeñar un papel importante. Tener un trastorno de personalidad también puede aumentar el riesgo de desarrollar adicción al sexo. Para otros puede tratarse de una conducta aprendida al crecer en un hogar disfuncional donde la conducta era ignorada o negada.

¿Cómo sabe si tiene un problema? La Society for the Advancement of Sexual Health (SASH) señala que la adicción al sexo puede manifestarse de diferentes maneras, pero hay algunas características generales:

  • Sentir que no puede controlar su conducta sexual
  • Experimentar consecuencias graves debido a su conducta sexual
  • Pensar acerca de su conducta sexual aun cuando no desea hacerlo

La conducta sexual en particular que puede afectarlo puede variar ampliamente. Algunos ejemplos incluyen:

  • Masturbación
  • Ver material pornográfico
  • Participar en cibersexo o sexo telefónico
  • Asistir a clubes de desnudos
  • Exhibicionismo: exponer los genitales u órganos sexuales ante un extraño
  • Voyeurismo: mirar en secreto a alguien que se desviste o tiene relaciones sexuales
  • Acoso sexual
  • Relaciones sexuales con adultos en el contexto de la prostitución, relaciones de una noche o aventuras extramatrimoniales
  • Abusar de alguien o violarlo

El punto principal por tener en cuenta es que usted ya no siente que controla su conducta. Por este motivo, usted puede:

  • Fanatizarse respecto del sexto sin poder controlar sus pensamientos
  • Pasar mucho tiempo planeando la actividad sexual
  • Realizar una actividad sexual y sentir que no puede controlarse
  • Sentir que los pensamientos y la conducta sexual interfieren con su trabajo
  • Tener dificultad para establecer un vínculo afectivo con su pareja sexual
  • Tener dificultad para comprometerse con su pareja
  • Sentir culpa o vergüenza por causa de su conducta sexual

Si lucha contra una adicción al sexo, es posible que sienta que lleva una doble vida, tratando de mantener su conducta sexual en secreto de su familia, su pareja, sus amigos o sus compañeros de trabajo. Al fanatizarse constantemente respecto del sexo, planificar la actividad sexual y practicarla, su vida familiar y laborar se ven afectadas. Puede experimentar problemas con lo siguiente:

  • Relaciones: que pueden terminar en separación o divorcio
  • Salud mental, como depresión, ansiedad o trastornos del sueño
  • Salud física, como enfermedades de transmisión sexual o embarazo no deseado
  • Su carrera: que puede generar pérdida de productividad, degradación o despido
  • Finanzas: que pueden verse afectadas por la pérdida del trabajo o por gastar demasiado dinero en pornografía o prostitución
  • La ley: que puede ocurrir si lo arrestan por exposición o prostitución

Estos problemas pueden volverse graves cuanto más siga luchando con la adicción al sexo.

También debe pensar si su adicción al sexo ha contribuido o no a otras conductas.

Encontrar la manera de recuperarse

Algunos comportamientos, compulsiones y adicciones tienden a seguir los mismos senderos. La buena noticia es que usted puede conseguir ayuda y lograr la plena recuperación.

Existe diferentes grupos de apoyo para las personas que padecen adicción al sexo. Algunos de estos grupos son: Sex Addicts Anonymous, Sex and Love Addicts Anonymous, Sexaholics Anonymous y Sexual Compulsives Anonymous.

Estos programas se basan todos en el modelo de Alcohólicos Anónimos y presentan 12 pasos para la recuperación. El único requisito para la membresía es el deseo de dejar la conducta sexual adictiva. En las reuniones semanales, puede obtener apoyo de otras personas que también lucharon con la adicción al sexo. Puede escuchar las historias de otras personas y aprender estrategias para lidiar con el problema, así como compartir sus propias experiencias. Al participar en el programa y leer el material, puede aprender cómo mejorar su salud emocional.

La terapia grupal es similar a los grupos de autoayuda, pero cuenta con un terapeuta que guía a los miembros. En este caso, el énfasis también está puesto sobre brindarse apoyo mutuo.

También puede optar por trabajar con un terapeuta de manera individual. El terapeuta puede ayudarlo a lidiar con los problemas subyacentes que pueden haber llevado a la adicción al sexo. También puede aprender nuevas formas de lidiar con los problemas y resolverlos.

En situaciones en las que una relación muestra signos de fracaso, la terapia de pareja puede resultar útil. La adicción al sexo tiene efectos de onda expansiva para otros miembros de la familia. La terapia de pareja puede ayudar a su pareja a superar sentimientos de ira, abandono o ineptitud. La terapia también puede ayudarlos a recuperar la intimidad entre los dos. La clave es atravesar juntos el proceso de recuperación.

Si siente que necesita un tratamiento más intensivo, existen programas ambulatorios y con internación. Los programas ambulatorios implican pasar el día en un establecimiento, donde los médicos y terapeutas evalúan su salud física y mental y desarrollan un plan. El plan puede incluir terapia individual, terapia grupal, un programa de 12 pasos y guía espiritual. El programa con internación es similar, pero usted debe permanecer en un entorno terapéutico las 24 horas.

Si siente que sus pensamientos y conducta sexuales le están dificultando vivir la vida hable con alguien al respecto. Existen muchos grupos de apoyo y terapeutas que pueden ayudarlo a recuperarse.