Una perspectiva positiva y la planeación adelantada pueden ayudar a los padres (y también a sus hijos) durante la transición de una casa llena a un nido vacío.

Robert Lauer recuerda sentir un "vacío increíble y corroyente" cuando su hijo más joven dejó el hogar familiar. "Encontrar un lugar para que él se quedara en la escuela y dejarlo allí; regresar solo, a mi hotel y después tomar el avión de vuelta a casa, llevaba mis gafas para el sol y lloraba," dice él.

Volverse alguien que viva en un hogar vacío puede ser una transición desgarradora para los padres. Lauer y su esposa, Jeanette, co-autores de How to Survive and Thrive in an Empty Nest: Reclaiming Your Life When Your Children Have Grown, no son diferentes. Aunque estos psicólogos y profesores de investigación radicados en San Diego tienen años de experiencia ayudando a las familias a pasar por tales transiciones, su propia transición fue difícil. Pero ellos no esperaban que fuera lo contrario.

Hay una sensación natural de pérdida cuando los hijos dejan el hogar familiar; una sensación de que "la mejor parte terminó," dicen los Lauer. Son comunes las sensaciones de desesperación, dolor, aflicción, añoranza, y ambivalencia. La pérdida de la presencia física de sus hijos se compone por la pérdida, hasta algún grado, de sus identidades como "mamá y papá." Algunos padres podrían temer que no han hecho lo suficiente para preparar a sus hijos para su independencia. Muchos padres podrían sentir que sus vidas han perdido significado y propósito, y podrían lamentar la pérdida de oportunidades en sus relaciones con sus hijos. Para rematar esto, la transición al hogar vacío con frecuencia coincide con padres que tienen crisis de la etapa media de la vida por sí solos.

Ese es el inconveniente. Afortunadamente, también hay un lado bueno.

Una vez superado ese obstáculo emocional difícil al principio, los Lauer encontraron que el hogar vacío era revitalizante, incluso liberador. "Las personas que viven en hogares vacíos tienen el tiempo y energía para hacer cosas que no podían hacer antes," ellos dicen. Además de la felicidad que han encontrado en desarrollar sus propias vidas después que sus hijos dejaron el hogar, ver a sus nietos crecer y servir como personas buenas y honradas les ha dado a los Lauer mucha felicidad. "Usted realmente puede comer su pastel también," dice Robert Lauer. "Nosotros que vivimos en hogares vacíos ya no tenemos las limitaciones diarias de vivir con nuestros hijos, aunque aún tenemos que compartir nuestras vidas con ellos." Un hogar vacío permite que usted tenga más tiempo para fomentar su matrimonio y perseguir sus intereses comunes e individuales. ¡Usted incluso podría tener ingresos más discrecionales!

Facilitando la Transición

La preparación y perspectiva son las claves para facilitar la transición. "Aunque está bien y es necesario lamentarse cuando sus hijos dejan el hogar," dicen los Lauer, "comience inmediatamente a hacer planes para cómo expandir sus vidas con nuevos pasatiempos, actividades, y amistades." Intente nuevas cosas.

Piense en esto como una aventura, y no se ponga límites. Esté abierto a toda la plenitud y riqueza de la vida. Si su identidad está atada a ser un padre, es particularmente importante que usted haga un comienzo, dice Dr. Arthur Kovacs, un psicólogo en Santa Mónica, California. "No espere hasta que sus hijos dejen el hogar. Cuando sean adolescentes y un poco más independientes de usted, comience a hacer planes. Haga compromisos y encuentre actividades que creen la textura de su vida después de que se vayan."

Aproximadamente la primera semana después de la partida de su hijo será el momento más turbulento. Hay una repentina tranquilidad en el hogar, dice Kovacs, lo cual puede ser muy difícil y traumático para los padres. Haga planes para llenar ese tiempo; permanezca ocupado. Dese gustos. Planee tiempo tranquilo para usted y su pareja, y sean afectuosos, brinden apoyo, y entiéndanse entre sí.

¿Segunda Luna de Miel o Segundos Pensamientos?

No sólo se vean el uno al otro moviendo sus dedos ahora que los hijos se han ido. Mientras los hijos están en el hogar, muchos de nosotros caemos en la trampa de descuidar nuestras propias relaciones. "Cuando los hijos dejan el hogar, el espacio que los hijos ocupaban entre ustedes desaparece, haciendo que sea necesario "renegociar" la relación de pareja," dice Kovacs. "Planeen pasar más tiempo entre sí y redescubrirse," dice él.

Esté alerta que la fricción puede aumentar cuando las parejas manejan su dolor de manera diferente. "Las mujeres generalmente se permiten la plenitud de lo que están sintiendo, mientras que los hombres tratan de hacerse fuertes. Los hombres podrían ver a las mujeres como demasiado emocionales, mientras que las mujeres podrían sentir que los hombres parecen insensibles. Eso puede ser muy molesto," dice Kovacs.

Aunque no siempre podrían mostrarlo, los hombres con frecuencia sienten la pérdida del nido vacío tan fuerte como las mujeres. "No hay diferencia de género necesaria," dicen los Lauer. "La diferencia ocurre dependiendo de qué tanto haya invertido la pareja en criar a los hijos y qué tan preparada esté por adelantado." Las mamás que se quedan en casa cuyas identidades han sido definidas por sus hijos, y los padres solteros, cuyas identidades y vidas sociales han estado envueltas en sus hijos, tendrán una profunda sensación de pérdida. La pérdida también puede ser extremadamente dolorosa para hombres que han invertido demasiado tiempo criando a los hijos y que repentinamente se dan cuenta de ello cuando sus hijos comienzan a dejar el hogar.

Las mujeres también tienden a "pre-lamentarse" o lamentarse con anticipación de que sus hijos dejen el hogar, dice Andrea Van Steenhouse, PhD, autora de Nido Vacío; Corazón Lleno: El Viaje de Casa a la Universidad. Por otra parte, los hombres subestiman esta lamentación anticipada y entonces se ven golpeados por las fuertes emociones que sienten cuando sus hijos se van. Las debilidades en las relaciones también tienden a exponerse durante momentos estresantes, dice Van Steenhouse. Batallar con las complejidades de un hijo que deja el hogar puede crear mucho estrés. Trate de mitigar esto, dice ella, al pasar al menos una noche a la semana haciendo algo con su pareja. "Es demasiado tentador pasar cada minuto con su hijo que está por irse y decir,"más tarde voy con mi pareja." Eso está equivocado"

A Medida que Se Acerca el Día:

Dejar el hogar es tan difícil para los hijos como lo es para los padres. Ellos podrían sentirse confundidos, emocionados, ansiosos, o incluso temerosos a medida que se avecina su partida. Si usted recibe el apoyo que necesita por parte de su pareja y amigos, puede atender mejor a su hijo, dice Van Steenhouse. Agobiar a sus hijos con sus emociones, necesidades, y batallas a medida que se preparan para dejar el hogar pone mucha culpa y estrés en ellos cuando también son muy vulnerables. Estos son algunos consejos para tener en mente a medida que se aproxima el día de la separación:

  • Deje que su hijo sepa que usted lo ama y que lo extrañará, pero que está emocionado por él y tiene confianza en él.
  • Celebre lo que está sucediendo para su hijo, y trate de dar un giro positivo en la experiencia. Usted no quiere que su hijo crea que usted está feliz de que se vaya, pero tampoco quiere que él sepa que usted está devastado. Esto podría requerir alguna actividad para actuar creativamente, dice Kovacs. (Pista: No comience a tapizar su habitación hasta después que se haya ido.)
  • Deje que su hijo sepa que usted tiene planes para cubrir su tiempo después que él se vaya.
  • Los hijos quedan aliviados, dicen los Lauer, al saber que sus padres van a estar bien después que ellos se hayan ido y que no pasarán sus días deprimidos en la casa porque no hay hijos a quienes cuidar.
  • Evite cerrarse a sus hijos prematuramente, y deje que ellos sepan que usted está notando sus sentimientos
  • Van Steenhouse sugiere hacer una pregunta como, "Parece que hoy estás un poco molesto. ¿Hay algo que pueda hacer para ayudar?" Esto le dice a sus hijos que usted está interesado, pero no está haciendo demandas, dice ella. "Es importante permanecer conectado sin alejarlos. Si su hijo comienza a desconectarse de las cosas a medida que se aproxima el día de la partida, no lo tome personal, ni se sienta celoso o molesto. Sólo es su manera de ajustarse."
  • Deje que su hijo determine el ritual de la separación.
  • Usted puede establecer medios preferidos de contacto (teléfono, correo electrónico, mensajes instantáneos, etc) y la mínima frecuencia de contacto (por ejemplo, al menos una vez a la semana). Los padres no deberían llamar todo el tiempo, dice Kovacs, y deberían estar preparados para recibir al hijo en sus términos. Evite criar a su hijo como lo hacía cuando estaba viviendo bajo su techo. Es difícil. Usted aún se preocupa. Usted está ansioso. Ya no puede arreglar todo. Pero usted tiene que respetarlos como adultos, incluso si sus decisiones no son las que usted habría tomado para ellos.

La Ignorancia Puede ser una Dicha

Ya no saber dónde está su hijo y qué está haciendo cada día puede provocar ansiedad. Trate de recordar que no tener ninguna noticia es buena noticia. Usted estaba ansioso cuando su hijo era pequeño y empezaba a caminar torpemente, cuando lo dejó llorando en la puerta de la escuela el primer día del jardín de niños, cuando manejó su auto por primera vez. Éste sólo es el siguiente paso, así que sostenga su respiración y avance. Mientras más plena sea su vida una vez que su hijo se va, será menor el tiempo que tenga para obsesionarse al respecto. Después de todo, los hijos enseñan a los padres a lidiar con esta ansiedad desde los 14 hasta los 18 años de edad, dice Van Steenhouse. Ellos no van a reportarle lo que les pasa y ciertamente no le van a decir lo malo. Usted tiene que confiar en que son las personas que eran cuando dejaron el hogar, y seguir con su vida."

Y como Kovacs dice, "Hay una realidad psicológica de que usted sólo puede mantener la preocupación durante tanto tiempo antes de agotarse y simplemente ser incapaz de preocuparse más. Y si eso lo hace sentir mejor, podrían regresar muy bien," él advierte. Los hijos adultos que regresan a casa son una tendencia en aumento en nuestra sociedad. Su trabajo no termina una vez que sus hijos dejan el hogar. Es diferente. "No hay relación más fina que ser amigos de sus hijos adultos," dice Jeanette. "Es responsabilidad de un padre fomentar eso."