Después de un año de intentar quedar embarazada, Jackie solicitó ayuda a su obstetra, quien le recetó tratamientos hormonales orales. Sentía que tenía un mal SPM todos los días, sin mencionar los bochornos, la inflamación y los exagerados cambios de humor.

Después de algunos meses dolorosos y sin éxito, Jackie cambió de obstetra y se sometió junto a su marido a exámenes de fertilidad. Se descartó la infertilidad masculina y el segundo médico detectó quistes múltiples en los ovarios de Jackie. La derivaron a un especialista en fertilidad (un endocrinólogo reproductivo (ER)) y comenzó ciclos de inyecciones para la fertilidad, controles diarios e inseminación artificial.

Estrés en la relación

"Rompe el corazón", señala Jackie, una enfermera de sala de emergencias de Cincinnati. "Una no cree que tendrá hijos, después se somete a estos tratamientos que estropean totalmente las hormonas. Aumenta de peso, se siente mal y aun así sigue sin poder quedar embarazada".

La devastación que sentía Jackie cada vez que comenzaba su período, junto con los cambios de humor inducidos por las hormonas, tuvo efectos en su matrimonio. "No puedo decir que íbamos a divorciarnos en realidad", dice su esposo Eric. "Pero no nos llevábamos muy bien".

"Si hubiéramos dejado de intentarlo, nuestro matrimonio realmente habría estado en grandes problemas", agrega Jackie. "Siempre me habría sentido incapaz".

Inseminación artificial

La concepción, que finalmente se logró después de una exitosa inseminación artificial, no fue la cura mágica que Jackie esperaba. Ella desarrolló diabetes y tuvo que aplicarse cuatro inyecciones de insulina al día. Su presión arterial aumentó peligrosamente. Se le hospitalizó y tuvo que estar en reposo las últimas 12 semanas de su embarazo, que terminó con una cesárea.

Dos años más tarde, la pesadilla se había desvanecido lo suficiente para que a Jackie nuevamente se le administraran inyecciones para fertilidad y se sometiera a una nueva inseminación artificial. Cuando después de tres meses las técnicas no habían funcionado, su ER le recomendó la fecundación in vitro (FIV). Aunque Jackie no descartó esta opción de costo elevado, quería una segunda opinión.

Síndrome de ovario poliquístico

Su siguiente ER vio el anillo de quistes alrededor de los ovarios de Jackie y le diagnosticó síndrome de ovario poliquístico (SOP), una condición que se ha asociado con presión arterial elevada, diabetes tipo 2 y síndrome metabólico.

Por recomendación de su ER, Jackie intentó nuevamente con las inyecciones para fertilidad, junto con una técnica para engrosar la pared del útero a fin de aumentar sus posibilidades de concebir. Jackie quedó embarazada después del primer intento, pero luego tuvo un aborto espontáneo.

Medicamentos para el SOP

Después de abandonar el tratamiento de fertilidad por un tiempo, Jackie decidió intentarlo nuevamente con la ayuda del Dr. Charles Glueck, quien tenía experiencia en el tratamiento de pacientes con SOP con metformina, un medicamento para la diabetes. El primer mes que Jackie tomó el medicamento, ovuló y quedó embarazada. Jackie continuó tomando metformina durante el embarazo y dio a luz a una saludable niña.

Decidir buscar ayuda

Al igual que millones de parejas cada año, Jackie se dio cuenta de lo desgastante que puede ser la infertilidad en términos emocionales y económicos. Steven Nakajima, MD, ER en la Universidad de Louisville, señala que las parejas no deben esperar necesariamente un año completo antes de consultar a un especialista. Aquellos quienes deberían buscar ayuda temprana de fertilidad incluyen mujeres quienes:

Si le preocupa su fertilidad, programe una cita con un especialista con vasta experiencia en el campo. Se pueden realizar diversas pruebas para evaluar su salud reproductiva y ayudarle a entender mejor su condición. Como lo descubrió Jackie, a veces es necesario contar con segundas o terceras opiniones para descubrir la opción de tratamiento adecuada para usted.