El estrés lo sigue a todos lados, incluso cuando hace ejercicio, y tiene una voz potente. Le recuerda todo lo que tiene que hacer y todo aquello que viene postergando. Hace que sienta el cuerpo cansado y aletargado, y lo convence de que ejercitarse es difícil. ¿Qué no daría por dejar a un lado el estrés y tomarse un descanso? Pero tiene demasiadas cosas para hacer. El tiempo es oro. Sin embargo, puede combinar un ejercicio para el cuerpo con uno para la mente a través de una caminata que beneficia a ambos.

Nada nuevo bajo el sol

Henry David Thoreau ya sabía de las caminatas para el cuerpo y la mente cuando, hace más de 100 años, escribió: “Me asusta cuando me doy cuenta de que me adentré en el bosque con el cuerpo sin hacerlo con el espíritu”.

Caminar con el cuerpo y la mente es un ejercicio con un componente interno. Esto puede implicar concentrarse en la respiración durante el entrenamiento de fortalecimiento muscular o escuchar el ritmo del agua durante la natación. Resulta que una caminata ofrece una de las mejores formas de fusionar cuerpo y mente.

¿Qué es caminar con el cuerpo y la mente?

Es probable que no esté acostumbrado a caminar con el cuerpo y la mente. Si es como la mayoría de las personas, su mente nunca deja de hacer tareas, incluso cuando hace ejercicio. Sabe muy bien que tiene demasiadas cosas para hacer, por eso los pensamientos no dejan de resonarle en la cabeza cuando hace ejercicio. Caminar con el cuerpo y la mente implica ser consciente de estos pensamientos y elegir detenerlos.

¿Qué beneficios puede obtener al caminar con el cuerpo y la mente?

  • Mejorar la salud: caminar ofrece muchos beneficios físicos, por ejemplo, mejorar la circulación y controlar el peso.
  • Reducir el estrés: al caminar con el cuerpo y la mente, los beneficios mentales aumentan. El más evidente es la reducción del estrés y, por lo tanto, de las enfermedades relacionadas con este.
  • Ayuda a lograr objetivos: las caminatas vigorosas le permiten lograr cosas que nunca creyó posibles. Por ejemplo, mantener un ritmo de 5 km/h al caminar puede ser difícil. Sin embargo, si se repite la frase “Soy fuerte y estoy en forma”, caminar a ese ritmo puede parecer más fácil.
  • Aumentar el crecimiento personal: caminar con el cuerpo y la mente también puede mejorar su autoestima, estimular la creatividad y evitar que el ejercicio se torne aburrido, y permite apreciar el presente.

Aprenda a concentrarse

Entonces, ¿cómo se camina con vigor? Se debe apagar el parloteo sin sentido en la cabeza para poder concentrarse. No obstante, concentrarse al caminar requiere práctica. Cuando la mente se desvía, debe volver a encauzarla.

Puede establecer el objetivo de concentrarse durante 5 a 10 minutos por vez. No tiene que hacerlo cada vez que haga ejercicio. Si camina con amigos, hagan un pacto para caminar en silencio durante un tramo corto.

Actividades para sincronizar el cuerpo y la mente

Para poder caminar con el cuerpo y la mente, intente agregar estas actividades a las caminatas:

  • Respiración: concéntrese en respirar con el abdomen para sentir cómo se expande el estómago. Luego, establezca un ritmo con los pasos. Pruebe decir “Inhalo, dos, tres” al inhalar y “Exhalo, dos, tres” al exhalar, o cuente de a cuatro si le parece más natural.
  • Visualización: piense en un objetivo importante por el que esté trabajando. Tal vez está escribiendo un libro o intenta bajar nueve kilos. De ser así, camine como si hubiera alcanzado estos objetivos. En su mente, felicítese por haber cumplido con el objetivo o dígase qué bien se siente.
  • Repetición de afirmaciones: para dejar el diálogo interno, cree una frase positiva y piense en ella al caminar. Si lo desea, rece. Que sea algo simple, con palabras de pocas sílabas. Por ejemplo, puede recitar “Estoy aquí, respiro” de a una sílaba o de a una palabra por paso. Al hacerlo, se ubica en el presente. También comenzará a respirar más profundamente, lo que aumenta su energía. Y, lo más importante, es que cuando regresa a su casa, lo hace renovado y animado.