Para muchos, la moderación es la clave para una vida saludable y feliz. Después de todo, ¿sería divertida la vida si renunciara definitivamente a los M&M o si siempre prefiriera el ejercicio físico antes que otras actividades y relaciones?

Pero, para algunas personas, la búsqueda por adoptar un estilo de vida más saludable pasa de ser un deseo sincero y se convierte casi en una obsesión e, irónicamente, pueden llegar a sufrir más efectos negativos que positivos.

La influencia de los mensajes mediáticos

Las revistas y los sitios web nos inundan con información sobre la salud. Estas mismas publicaciones a menudo muestran modelos y celebridades que son verdaderos palos vestidos. ¿El mensaje? No importa cuáles sean sus medidas: puede y debe adelgazar. El resultado de ello es que la gente se preocupa demasiado por sus hábitos alimenticios y de actividad física.

Los medios pueden ejercer un efecto negativo sobre la manera en que uno se siente consigo mismo. La mayoría de la gente no puede alcanzar el nivel de pérdida de peso que ve en los medios. Cuando uno no está conforme con lo que es, puede modificar los hábitos de alimentación y de ejercicios para alcanzar una meta falsa. Esta extrema preocupación por la pérdida de peso puede perjudicar su salud física y mental.

Cuando “el exceso de salud” es insalubre

Cuando la gente hace demasiado ejercicio físico o come muy poco, es posible que tenga problemas físicos, mentales y sociales.

El ejercicio en exceso puede causar lesiones debido al abuso. La gente también puede llegar a un grado de fatiga tal que se le dificulte la práctica de la rutina habitual. También es posible que se debilite el sistema inmunitario, de modo que queden más vulnerables frente a enfermedades simples, como son los resfríos y la gripe. Incluso es posible que experimenten depresión, náuseas y trastornos del sueño.

De la misma manera, comer de manera demasiado restrictiva puede privar a las personas de valiosos minerales y vitaminas, como el hierro, el calcio, el magnesio, el zinc y la vitamina E. Sin estos nutrientes, corren el riesgo de desarrollar osteoporosis, anemia, deficiencias de proteínas y otros problemas. La obsesión con la comida también puede ocasionar trastornos de alimentación (como bulimia o anorexia nerviosa).

Entonces, ¿cuál es la solución? Reconocer el problema y, luego, trabajar para alcanzar la moderación.

Vivir con moderación

Para reconocer si los hábitos de alimentación y ejercicios se salieron de cause, hay que prestarles atención a los signos sutiles.

Para evaluar los hábitos de ejercicios, compruebe si se sintió deprimido, con fatiga fuera de lo habitual o si tuvo alguna enfermedad o lesión. Tal vez empezó a preferir el ejercicio por sobre otras actividades, como encontrarse con amigos y familiares o salir a comer. Quizá le resulte difícil saltearse siquiera un día de ejercicio, lo cual también puede ocasionarle dificultades en el trabajo.

Los problemas con los hábitos alimenticios pueden manifestarse en problemas de comportamiento. Fíjese si empezó a aislarse de la gente y a comer solo. ¿Incorporó nuevos patrones de alimentación, como nunca comer ciertos alimentos juntos o apartar la comida del plato? ¿Piensa permanentemente en la comida? ¿Clasificó a los alimentos en buenos y malos, y solo come de los buenos? En ese caso, es posible que tenga un problema.

Para empezar a moderar los hábitos de alimentación y ejercicios, siga estos consejos:

  • Coma con otras personas. Los amigos pueden hacerle ver la comida de otra manera y ayudarlo a reemplazar los malos hábitos por los buenos.
  • Comer porciones más pequeñas.
  • No destierre ciertos alimentos de la dieta.
  • Haga los cambios lentamente.
  • Cuando haga ejercicio, recuerde por qué lo hace. No se deje atrapar por el pesimismo. El objetivo del ejercicio es aliviar el estrés, no provocárselo.
  • Busque los ejercicios que le den placer. Incluso si con esto le cuesta un poco más alcanzar resultados.
  • Busque un compañero de entrenamiento. Planifiquen y trabajen juntos hacia el logro de sus metas.
  • Espere lo inesperado. A veces, la vida le presentará situaciones que se interpondrán con el entrenamiento, y deberá faltar o dejar de hacerlo durante algunos días o semanas. Cuando retome, sea piadoso con usted mismo y empiece lentamente. Se sorprenderá de la rapidez con la que el cuerpo responde.