La hipertensión (presión arterial elevada) es una condición asociada a un creciente riesgo de muerte y discapacidad por cardiopatías, accidentes cerebrovasculares, insuficiencia cardíaca congestiva e insuficiencia renal terminal.

En la mayoría de las personas, la presión arterial elevada se caracteriza por una presión arterial sistólica (número mayor) de 140 mmHg o superior, o una presión arterial diastólica (número menor) de 90 mmHg o superior. En diabéticos y personas con otros trastornos determinados, el "objetivo" de presión arterial se mantiene más bajo. Para muchas de estas personas, la presión arterial normal debe estar debajo de 130 mmHg (sistólica) y debajo de 80 mmHg (diastólica).

Los factores de riesgo para la presión arterial alta incluyen:

  • Edad: adultos de mediana edad o de edad avanzada
  • Raza: afroamericanos
  • Sexo: masculino
  • Ciertas afecciones, como:
    • Diabetes
    • Presión arterial normal a elevada (presión sistólica de 120 a 139 mmHg y/o presión diastólica de 80 a 89 mmHg)
    • Antecedentes familiares de presión arterial elevada
  • Factores del estilo de vida, como:
    • Tabaquismo
    • Sedentarismo
    • Uso de anticonceptivos orales
    • Consumo de cantidades de sodio y alcohol mayores a las recomendadas

Pautas del estilo de vida para prevenir o reducir la presión arterial elevada

El Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre brinda recomendaciones para ayudar a prevenir la presión arterial elevada. Las recomendaciones incluyen:

Otro enfoque aprobado por el Instituto Nacional del Corazón, Pulmón y la Sangre es el uso de la dieta DASH. Esta una dieta especial con bajo contenido de sal que demostró ser eficaz para la prevención y el tratamiento de la presión arterial elevada.